Actualizado: 2026-08-06
Entre el 11 y el 22 de enero de 1987, Donostia encadenó 12 días consecutivos con helada, es decir, con temperatura mínima inferior a 0°C. Es la racha de frío más larga registrada en la estación de Igeldo desde que comenzaron los registros en 1928. Durante casi dos semanas, la ciudad no logró salir de una gélida cuña de aire polar que mantuvo los termómetros por debajo del punto de congelación noche tras noche.
Las heladas en Donostia son un fenómeno relativamente poco frecuente. La proximidad del mar Cantábrico modera las temperaturas nocturnas, y la ciudad no suele registrar episodios de frío intenso y prolongado. Sin embargo, cuando una masa de aire ártico continental se instala sobre la Península Ibérica y se combina con cielos despejados, la bahía de la Concha no queda exenta de las gélidas condiciones. La racha de 1987 constituye el episodio más extremo de este tipo en casi un siglo de observaciones ininterrumpidas en el observatorio donostiarra.
El análisis de la serie histórica completa —desde el 1 de enero de 1928 hasta el 30 de julio de 2026— revela que los episodios de frío prolongado se concentran en los meses centrales del invierno, especialmente en enero y febrero. Esta es la clasificación de los cinco periodos más destacados:
| Fecha de inicio | Fecha de fin | Días consecutivos |
|---|---|---|
| 1987-01-11 | 1987-01-22 | 12 |
| 1963-01-27 | 1963-02-05 | 10 |
| 1937-12-30 | 1938-01-07 | 9 |
| 1956-02-15 | 1956-02-22 | 8 |
| 2012-02-07 | 2012-02-13 | 7 |
La racha de enero de 1987, con sus 12 días de heladas, lidera la clasificación con una diferencia notable de dos días sobre la segunda posición. Aquel invierno es recordado en el norte peninsular por su dureza excepcional, con nevadas en zonas costeras y temperaturas que rara vez se han vuelto a ver.
El segundo episodio más largo se registró entre el 27 de enero y el 5 de febrero de 1963, con diez días consecutivos de mínimas bajo cero. El invierno de 1963 está considerado uno de los más fríos del siglo XX en toda Europa occidental, y la serie de Igeldo así lo refleja con una helada que se prolongó durante casi dos semanas completas.
El episodio de nueve días entre el 30 de diciembre de 1937 y el 7 de enero de 1938 adquiere un significado particular: las personas que lo vivieron vieron cruzar el cambio de año bajo un cielo gélido, con heladas ininterrumpidas que comenzaron en 1937 y continuaron durante la primera semana de 1938. Es la única racha de la lista que abarca dos años naturales distintos.
En febrero de 1956, entre los días 15 y 22, se registraron ocho días consecutivos de heladas. Este episodio forma parte de un invierno excepcionalmente frío que afectó a toda España, con una masa de aire siberiano que hizo descender los termómetros en zonas donde las heladas eran casi desconocidas.
La racha más reciente de la clasificación se produjo entre el 7 y el 13 de febrero de 2012, con siete días consecutivos de mínimas bajo cero. Aquella ola de frío, que afectó con especial intensidad al interior peninsular, también dejó su huella en la costa vasca, donde hablamos de una semana entera con heladas continuadas en pleno invierno.
Observando las fechas de inicio y fin de cada episodio, se aprecia un patrón claro: todas las rachas del podio se sitúan entre mediados de diciembre y mediados de febrero, los meses en los que la radiación nocturna es más intensa y la duración del día es menor. La ausencia de episodios largos en marzo o noviembre subraya que, aunque la ciudad puede sufrir heladas puntuales fuera del corazón del invierno, los periodos de frío sostenido durante más de una semana solo se producen en plena temporada invernal.
El caso de 1987 es particularmente llamativo no solo por su duración, sino porque las 12 noches consecutivas bajo cero ocurrieron íntegramente en enero, uno de los meses cuya temperatura media en la costa vasca suele rondar los 8-9°C. Una racha así implica condiciones excepcionalmente adversas para la agricultura, el transporte y la vida cotidiana de una ciudad acostumbrada a inviernos templados.
La serie histórica registrada en la estación de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en el monte Igeldo, situado sobre Donostia/San Sebastián, constituye un patrimonio observacional de enorme valor. Con datos desde 1928, es una de las series más largas de la vertiente cantábrica y permite dimensionar episodios como los descritos en su justa medida.
La pregunta de cuántos días seguidos bajo cero se pueden llegar a pasar en Donostia tiene, pues, una respuesta inequívoca a la vista de los datos: 12 días consecutivos, alcanzados en enero de 1987. Esa cifra se mantiene imbatida desde entonces, y las rachas que se le acercan —como la de 10 días de 1963 o la de 9 del cambio de año 1937-1938— quedan a una distancia considerable. Los episodios de siete u ocho días, como los de 1956 y 2012, son la excepción que confirma la regla de unos inviernos generalmente templados en la ciudad.
Para quien visite Donostia en invierno, estos datos ofrecen una información útil: las heladas prolongadas son extraordinarias, pero existen. La probabilidad de encontrarse con una semana entera de mínimas bajo cero es bajísima, y la de batir el récord de 1987, con doce días consecutivos, se antoja aún menor. La ciudad sigue siendo, incluso en sus inviernos más crudos, un lugar donde el mar modera el frío.
Fuente: AEMET — Agencia Estatal de Meteorología de España. Estación de referencia: DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN, IGELDO. Periodo: 1928-2026.
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