Calima sahariana en Almería: con qué frecuencia llega el polvo del desierto

Actualizado: 2026-09-09

528 días con condiciones típicas de calima en agosto en la estación de Almería Aeropuerto, contados entre el 1 de enero de 1968 y el 10 de agosto de 2026. Es el mes con mayor acumulación de jornadas en las que la temperatura máxima alcanzó o superó los 30 °C y la media se mantuvo en 20 °C o más — el patrón térmico que acompaña a las intrusiones de aire sahariano cargado de polvo en suspensión.

Si alguien pregunta con qué frecuencia la calima del Sahara llega a Almería, la respuesta en números de la serie histórica oficial es esta: agosto acumula 528 días con ese perfil térmico de calima, y julio le sigue de cerca con 431 días. Son los dos meses centrales del verano, cuando el anticiclón norteafricano empuja masas de aire seco y cálido desde el desierto hacia el sureste peninsular y la visibilidad se vuelve lechosa por el polvo en suspensión.

La serie completa abarca desde enero de 1968 hasta el verano de 2026. Para hacerse una idea del ritmo: el promedio de jornadas con estas características es de 19.6 episodios al año si se toma agosto como referencia, y de 16.0 para julio. Eso significa que, en pleno verano, no es raro que el cielo almeriense amanezca teñido de tonos ocres y que las partículas del Sáhara se posen sobre coches y terrazas varias veces al mes.

El verano, la estación de la calima

La distribución mensual no deja lugar a dudas sobre la estacionalidad del fenómeno. Junio suma 249 días y septiembre 244 días, completando un arco que va de la primavera avanzada al otoño temprano. La calima empieza a despuntar en mayo con 76 días y se despide en octubre con 34 días. Fuera de esa ventana, la presencia es testimonial: abril registra 3 días en más de cinco décadas y marzo apenas 1 día. De noviembre a febrero, el fenómeno no aparece en el registro.

Esta concentración estival tiene una explicación meteorológica directa. En verano, la temperatura media de Almería supera con claridad el umbral que define el perfil de calima: julio promedia 30.7 °C de máxima y 22.7 °C de mínima; agosto, 31.5 °C y 23.4 °C. Esas cifras medias dejan muy poco margen para que un día cualquiera del periodo no alcance las condiciones que acompañan a las intrusiones saharianas.

Distribución mensual de la calima (1968-2026)

Mes Días acumulados de calima Episodios por año (promedio)
Agosto52819.6
Julio43116.0
Junio2499.2
Septiembre2449.0
Mayo762.8
Octubre341.3
Abril30.1
Marzo10.0

La tabla muestra el patrón claro: el verano almeriense es, de forma abrumadora, la época de la calima. Los meses invernales no registran ni un solo día con estas condiciones en todo el periodo analizado, lo que confirma que las irrupciones de polvo sahariano en Almería son un fenómeno eminentemente estival, ligado a las altas temperaturas y a las circulaciones meridionales que traen aire del desierto.

El contexto térmico que acompaña a la calima

Los datos de temperaturas medias mensuales desde el año 2000 ayudan a entender por qué el verano es tan propicio. Agosto presenta una temperatura media calculada de 27.5 °C, julio de 26.7 °C y junio de 24.0 °C. Son meses en los que la atmósfera almeriense tiene energía suficiente para sostener columnas de aire cálido que llegan desde el norte de África cargadas de partículas. Septiembre, con 24.6 °C de media, y mayo, con 20.3 °C, cierran el periodo de transición.

Al mismo tiempo, la precipitación en esos meses es mínima: agosto acumula apenas 64.5 mm de lluvia en promedio anual y julio 11.9 mm, con tan solo 10 días de lluvia en julio y 18 en agosto. La ausencia de lluvia impide que el polvo se asiente y favorece que las partículas permanezcan largas temporadas en suspensión, manteniendo el cielo blanquecino durante días seguidos.

Contraste con el resto del año

Cuando la calima desaparece, el perfil térmico del litoral almeriense cambia por completo. Enero, con temperatura máxima media de 17.1 °C y mínima de 8.8 °C, marca el extremo opuesto del ciclo: ninguna de esas cifras se acerca al umbral de calima, y no es extraño que el registro de días con polvo sahariano en invierno sea inexistente en la serie. Diciembre acumula 840.6 mm de precipitación total mensual, el valor más alto del año, con 125 días de lluvia; marzo le sigue con 778.3 mm y 158 días.

Ese contraste húmedo y fresco es justo el escenario opuesto al que necesita la calima. De hecho, de los meses con datos en el registro, octubre es el último en el que aparece el fenómeno, con 34 días acumulados y una frecuencia media de 1.3 episodios anuales. A partir de ahí, la atmósfera se enfría lo suficiente como para que las intrusiones saharianas no se reflejen en el patrón térmico que las caracteriza.

Para el visitante que planea un viaje a Almería, la conclusión práctica es clara: si se quiere evitar el cielo lechoso y la capa de polvo, los meses de julio y agosto son los de mayor probabilidad, con una frecuencia media de 16.0 y 19.6 episodios anuales respectivamente. Si, por el contrario, se busca experimentar el fenómeno de cerca, el verano almeriense ofrece la oportunidad casi garantizada de ver la calima en acción. La serie de AEMET, con más de cinco décadas de registros, lo deja escrito con números contundentes.

Fuente: AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) — Estación de Almería Aeropuerto. Periodo analizado: 1968-2026.

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