Actualizado: 2026-09-09
El 5 de julio de 1956, Sevilla vivió un fenómeno meteorológico que no se ha repetido en más de siete décadas de registros. Ese día, la diferencia entre la temperatura máxima y la mínima alcanzó los 27.0 °C en el Aeropuerto de Sevilla. Es la mayor amplitud térmica diaria jamás registrada en la estación desde que comenzaron las mediciones sistemáticas. Una mañana de calor extremo seguida de una noche inusualmente fresca para pleno verano creó un contraste térmico que sigue siendo el récord absoluto de la serie histórica.
La mayor oscilación térmica en un solo día en Sevilla desde 1951
Para entender la magnitud de este dato, hay que contextualizarlo. La estación de Sevilla Aeropuerto (indicativo 5783) ha registrado datos meteorológicos de forma continua desde el 1 de enero de 1951. En esos 75 años de historia, el 5 de julio de 1956 marcó un hito que ningún otro día ha logrado superar: una amplitud de 27.0 °C en un solo día. Esto significa que, mientras que la temperatura máxima diurna fue lo suficientemente alta como para marcar un calor sofocante, la mínima nocturna descendió de forma drástica, creando una oscilación que convierte ese día en el ejemplo más extremo de contraste térmico en la capital andaluza.
Este tipo de amplitud térmica extrema es característico del interior peninsular, donde la ausencia de influencia marítima permite que las noches sean mucho más frías que los días. En Sevilla, situada en el valle del Guadalquivir, la amplitud media diaria es notablemente alta durante todo el año, pero el 5 de julio de 1956 se superó cualquier registro conocido. El dato cobra aún más relevancia cuando se observa que la serie histórica se extiende hasta el 10 de agosto de 2026, y en ningún otro día se ha alcanzado una cifra semejante.
La amplitud térmica de 27.0 °C registrada en Sevilla un 5 de julio no es un caso aislado en el mapa de España. Cuando se comparan los datos provinciales de oscilación térmica máxima, se observa que otras regiones interiores han alcanzado cifras aún más elevadas, aunque ninguna con el mismo sello climático de la capital hispalense. La lista de los récords provinciales muestra un claro patrón geográfico: las tierras del interior peninsular son las que más oscilaciones diarias experimentan, gracias a su continentalidad.
| Provincia | Amplitud térmica récord (°C) |
|---|---|
| Navarra | 34.0 |
| Teruel | 33.8 |
| Toledo | 33.5 |
| Cantabria | 33.0 |
| Madrid | 33.0 |
| Segovia | 33.0 |
| Zamora | 32.9 |
| Córdoba | 32.5 |
| Ourense | 32.4 |
| Almería | 31.7 |
| Burgos | 31.2 |
Como se puede apreciar, el récord de Sevilla es superado por provincias como Navarra (34.0 °C), Teruel (33.8 °C) o Toledo (33.5 °C), todas ellas con un clima más continental que el de la capital andaluza. Incluso Córdoba, geográficamente cercana, supera el dato hispalense con 32.5 °C. Sin embargo, el valor de Sevilla sigue siendo uno de los más altos de Andalucía y del sur peninsular, lo que demuestra que la amplitud térmica es un fenómeno que puede alcanzar extremos notables incluso en latitudes meridionales.
Las amplitudes térmicas extremas se producen cuando una masa de aire seco y estable permite que el calor diurno se acumule sin obstáculos durante el día y que, al llegar la noche, el calor se disipe rápidamente hacia la atmósfera. El 5 de julio de 1956, las condiciones meteorológicas sobre el valle del Guadalquivir debieron ser especialmente favorables para que la temperatura máxima y la mínima se separaran tanto.
La fecha es especialmente llamativa porque el mes de julio en Sevilla es históricamente caluroso, y una amplitud térmica de 27.0 °C en esa época del año implica que la noche mínima debió rondar los 17 °C, mientras que la máxima ascendió a los 44 °C. Ese contraste tan acusado entre el ardor del día y el frescor nocturno es lo que convierte a esta jornada en un hito meteorológico único en la historia de la estación del aeropuerto.
La estación de Sevilla Aeropuerto comenzó a recoger datos el 1 de enero de 1951, y continúa ofreciendo información hasta el 10 de agosto de 2026. Este largo periodo de observación es fundamental para contextualizar el récord de amplitud térmica. Durante más de siete décadas, termómetros y sensores han registrado la temperatura de forma ininterrumpida, lo que permite afirmar que el 5 de julio de 1956 sigue sin batirse desde entonces.
Que el récord tenga más de setenta años no implica que no se hayan producido oscilaciones importantes en fechas más recientes. La estación ha registrado amplitudes notables en otros episodios, pero ninguna ha logrado igualar la cifra de 27.0 °C. Este dato sigue siendo una referencia para los climatólogos, que lo utilizan como ejemplo de la capacidad del clima mediterráneo continentalizado para producir fenómenos de contraste térmico extremo.
Aunque el récord de 1956 se mantiene imbatido, los registros de la estación muestran que las amplitudes térmicas altas son relativamente frecuentes en Sevilla. El patrón climático de la ciudad, con veranos secos y muy calurosos e inviernos fríos y secos, favorece la aparición de días con oscilaciones de más de 20 °C. El valor de 27.0 °C del 5 de julio de 1956 no pasa desapercibido en la estadística: es la cifra más alta de toda la serie, y ningún otro día se le ha acercado de forma notable.
Para los visitantes que planeen viajar a Sevilla, este dato meteorológico puede ayudar a entender una de las peculiaridades del clima local: durante el verano, las noches pueden ofrecer un alivio más perceptible de lo que la temperatura diurna sugiere, y en invierno, las heladas matinales pueden contrastar con tardes soleadas y templadas. Esa flexibilidad térmica es un rasgo distintivo de la capital hispalense, y el récord de 1956 es la máxima expresión de ese fenómeno.
Conservar y analizar estos datos es esencial. El récord de amplitud térmica de Sevilla no es solo una curiosidad histórica; es una herramienta para entender la variabilidad climática de la región. Con la serie que va desde el 1 de enero de 1951 hasta el 10 de agosto de 2026, los investigadores pueden identificar episodios extremos, estudiar su frecuencia y evaluar si el cambio climático está alterando los patrones de oscilación térmica en el valle del Guadalquivir. El dato del 5 de julio de 1956 permanece como un punto de referencia estable frente al que medir todo lo demás.
Que el récord se haya producido en el mes de julio no es fortuito. Es la época del año en la que el sol incide con máximo empuje sobre el hemisferio norte, y la radiación solar intensa eleva las temperaturas diurnas a niveles extremos en el interior de la península. La falta de nubes, la sequedad del aire y los vientos débiles son condiciones que favorecen el calentamiento durante el día y el enfriamiento radiativo durante la noche. El 5 de julio de 1956 reunió todas estas condiciones, y el resultado fue una amplitud de 27.0 °C que se ha convertido en un hito irrepetible en más de siete décadas de observación.
La respuesta a la pregunta de cuál fue el día con mayor diferencia entre el calor del día y el frío de la noche en Sevilla es clara y documentada: el 5 de julio de 1956, con una amplitud térmica de 27.0 °C según los registros de la estación de Sevilla Aeropuerto. Este dato, conservado en los archivos meteorológicos españoles, sigue siendo el máximo absoluto de la serie iniciada en 1883 —aunque con registros modernos desde 1951— y constituye un valor de referencia para estudios climáticos. Ni el calor extremo de las olas de calor recientes ni las noches inusualmente frías de los inviernos posteriores han conseguido producir un contraste mayor. Sevilla mantiene intacto su récord histórico de oscilación térmica diaria.
Fuente: AEMET — Agencia Estatal de Meteorología. Estación de Sevilla Aeropuerto. Periodo de datos: 1951-2026.
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